NO MÁS GRITOS CON LAS PATAS

¡Hola! Me llamo Eva, soy informática, trabajo en un grupo de prensa y además escribo en un blog, tengo 3 hijas de 11  y 8 años y quiero DEJAR DE GRITAR 
Esta podría ser la típica frase de las terapias en grupo para dejar alguna adicción y aunque no es comparable, creo que utilizar esas “Charlas colectivas” para dejar atrás esos malos hábitos podría ser de gran ayuda.    Así que te invito a que te unas a mi causa y hagamos un grupo de NO MÁS GRITOS.   ¿Te apuntas?





¿Cuántas veces al acostarte piensas que deberías relajarte más en casa y cambiar la forma de actuar con tus hijos?  
Siii lo sé, igual suena exagerado y no gritas tanto y Siii también sé que parece que “mi casa es un infierno” que no lo es, ni muchísimo menos... No es eso, es simplemente que creo que hay que llevar de otra manera las situaciones que “nos sacan que quicio” 
En mi humilde opinión, a base de GRITOS no aprende nadie.  

Siempre me he considerado muy paciente con mis hijas, me gusta hablar con ellas de cualquier tema, explicarles las cosas, tranquilizarlas(-nos) cuando hay una “rabieta” y tratar de ponerme en su lugar, jugamos juntas siempre que podemos y aprovechamos muy bien nuestro tiempo en familia, pero … he notado que, entre el trabajo, la casa, los deberes, las peleas de hermanas, el “recoge los juguetes”, “apaga la tele” “vamos! terminar de desayunar y vestiros” y un sinfín de frases míticas, estoy “perdiendo los papeles” y me estoy convirtiendo en la Señorita Rottenmeier.  


Situaciones que me ponen "atacada" hay mil y luego me arrepiento, me siento fatal y aunque me “ponga yo misma en mi sitio” siempre hay algo por lo que vuelvo a caer y vuelvo a gritar. 

Lo bueno es darte cuenta que el circulo en el que estás entrando no es el tuyo y que al igual que has entrado en él, hay que salir cuanto antes… ¿Qué es difícil? Pues igual sí, pero si antes no existían gritos, ¿Quién te dice que no se puede lograr?



Lo normal es que se hagan los remolones a la hora de recoger, que se queden embobados con la tele sin escuchar lo que pasa a su alrededor, que se les haga un mundo hacer 2 sencillos ejercicios de mates, que desayunen más lentos que tú (por dios a veces las estreso yo con mis prisas mañaneras!!)  todo eso que tú haces por inercia te ha llevado el tiempo y la enseñanza de tus padres, así que ahora te toca a ti GUIARLES y repetir las cosas mil veces antes de que lo aprendan definitivamente y lo hagan sin necesidad de decírselo.  




Son esponjas que nos imitan para lo bueno y para lo malo, así que luego no te asombres si en casa el volumen no baja de 1000dB.



¿Te sientes identificad@?  Y ahora, ¿qué hacemos?
Los milagros no existen así que lo primero es asumir que no vas a dejar de gritar de la noche a la mañana.  Yo me he trazado un plan, que consiste en 3 sencillos pasos: 

- Metas cortas.  Empezaré por ponerme como objetivo 3 días consecutivos sin gritar, de ahí pasaré a una semana y así consecutivamente hasta que ya no me haga falta ponerme metas.
- Frena antes que sea tarde. Cuando te des cuenta que empiezas a alzar la voz, respira piensa en lo mal que te sientes luego e intenta relajarte.  
- Comparte tus avances. Como las “penas” compartidas, son menos penas.   He pensado que igual te animas a apuntarte a mi GRUPO DE NOS MAS GRITOS,(lo resalto en verde esperanza jajajaja).
Para eso podemos dejarnos comentarios aquí en el blog o a través de las redes sociales, solo tenemos que utilizar el hashtag #nomasgritosconlaspatas 
Anímate a unirte a mi desafío, porque así podremos apoyarnos, darnos consejos, ideas y sobre todo darle la vuelta a esta situación de la forma más divertida y amena que se nos ocurra.  


¿Qué me dices? ¿Te apuntas? 


Por cierto, ¡¡feliz vuelta a la rutina.!!

Un beso,





Comentarios

  1. El gritar,a todo los padres nos ha pasado levantar la voz.Pero por muy alta que la levantes no te van a entender mejor.A veces pienso Dios mio lo que han pasado mis padres conmigo sobre todo por la comida era un desastre.Los desayunos eran un show, maman la leche esta muy caliente, maman he mojado el croissant en la leche y hay migas y me da angustia, maman no quiero mas,maman, maman maman... y maman cogía la leche caliente y la pasaba en otro bol una y otra vez para que estuviera un poco mas fría y maman cogía un colador y me pasaba la leche en otro bol para quitar las migas y maman hacía la vista gorda cuando dejaba la leche ha mitad.Que me pusiera menos leche daba igual para mi siempre era mucha y eso en una mesa con 9 personas desayunando y nunca nunca me ha levantado la voz para eso.Quizás después de poner temprano una mesa para tanta gente y hacer pan tostado poner croissant, du pain au chocolat etc y lo que le esperaba el resto del día no tenía ganas de levantar la voz, o como madre adivino que sería una persona que no comería mucho. Hoy día mi desayuno es un bol de leche con café y nada mas hasta la dos o tres de la tarde y tampoco tengo hambre. Eso si!! ni mi padre ni mi madre nos dejaron nunca levantar la voz y que nos enseñaron a tener respeto a los mayores, allí que podía arder Troya. Dios que trabajo les di.

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